Rodaria

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De último a campeón

Corre, pierde por poco, mira exactamente qué te falta, compra la pieza y vuelve a ganar. Carreras vistas desde arriba, de noventa segundos, con un taller de verdad detrás.

Ver de qué va Soporte
Una carrera en marcha, vista desde arriba El garaje, con las mejoras montadas y las pegatinas El podio al ganar una carrera El mapa del mundo con los países del calendario
10países
84circuitos
77carreras
8idiomas

El taller es el juego

Ocho mejoras, seis niveles

Motor, turbo, frenos, nitro, llantas, suspensión, aerodinámica y chasis. Cada nivel cambia el coche de verdad y la ficha técnica te lo dice en km/h, segundos, G de agarre y metros de frenada.

Cada coche, su historia

El garaje guarda cada coche como lo dejaste: sus mejoras, sus averías y su nitro son suyos. El nuevo llega estrenado y el viejo a tope aún le planta cara. Cambiar y volver es gratis, y cada letra del calendario se corre con el coche que le toca — rivales incluidos.

Las licencias se aprueban

Siete letras, de la F a la S. Para presentarte hay que haber ganado todas las carreras de tu letra, y el examen es una vuelta limpia bajo un tiempo. Repetible sin coste. Tener dinero y saber conducir son dos cosas distintas.

Sin gasolina y sin esperas

Se juega hasta que tú quieras. Ningún coche se queda inutilizable quince minutos, ningún contador se recarga mientras cierras la aplicación. Es una línea roja, no una promesa de lanzamiento.

Un mapa que se abre conduciendo

Del puerto de Vigo al desierto de Almería, del óvalo de Indianápolis a una montaña australiana. Ochenta y cuatro circuitos para ochenta y cuatro pruebas: ninguno repetido. Con un ocho de verdad —puente sobre su propio cruce—, lluvia, charcos y túneles bajo el Támesis y el puerto de Hamburgo.

Cada día, algo nuevo

Un reto diario con el mismo coche para todos y un diario mundial: un trazado nuevo cada día que nadie ha entrenado, contra el fantasma del líder.

Lo que se puede comprar, y lo que no

Si cambia cómo corre el coche, se gana jugando. Si solo cambia cómo se ve, se puede comprar. Las pinturas y las pegatinas son estética pura: un coche rosa corre exactamente igual que uno negro. Las licencias no se venden nunca, y los anuncios jamás aparecen durante una carrera.